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Para Lucía Sánchez Saornil (Madrid 1895/Valencia 1970) al igual que en el Ultraísmo, movimiento literario del que fue una de sus impulsoras, la poesía se debía convertir en un fin en sí misma. Luchó durante toda su vida por la libertad de las mujeres desde un humanismo integral, como lo llamaba ella. Para Lucía el “feminismo es sustantivo, de dentro a afuera, expresión de un “modo”, de una naturaleza, de un complejo diverso frente al complejo y la expresión y la naturaleza masculinos”.2

La desigualdad entre hombres y mujeres  “-con la excepción de una media docena de tipos de pensamiento correcto-”3 , se da en toda la sociedad con independencia de la ideología que se tenga: anarquista, burguesa, etc... “Y todo esto deriva de la noción más falsa que la humanidad ha logrado inventar. La supuesta 'inferioridad de las mujeres'”.3

Lucía Sanchez Saornil trabajó en pro de construir “una sociedad más justa y humana”2. Durante su juventud se sumergió en la actividad poética, escribiendo en revistas literarias como “Quijote” “Grecia”, “Tableros”, “Plural”, “Manantial” y “La Gaceta Literaria” bajo el seudónimo de Luciano de San-Saor al principio, para evitar problemas debido a la temática erótica de algunos de sus versos. En su poesía hay una evolución de lo femenino, derivando en su etapa ultraístas en algo “felino y moderno, vorágine de la modernidad que se inscribía en el cuerpo no maternal de la mujer”4. A pesar de ser una de las fundadoras del movimiento Ultraísta de 1919 no aparece en muchas de las antologías de dicho movimiento.
 
Ya en la década de 1920 se adhirió a la CNT, organización en la que realizó un arduo trabajo y en la que llegó a tener un cierto grado de responsabilidad. Aquí desarrolló una amplía actividad teórica y práctica. Publicó en revistas de enfoque revolucionario como Tierra y Libertad, Solidaridad Obrera de Barcelona, C.N.T. de Madrid y fue redactora jefa de la revista Umbral en Valencia. En sus artículos trató y criticó temas como el matrimonio, al que llegó a equiparar con la prostitución cuando las mujeres, víctimas de la opresión masculina, carecían de un salario propio y de un cierto grado de emancipación moral; la maternidad y esa  sublime misión de ser madre mientras se anulaba a la mujer concebida como ser pensante.

En el año 36, antes del comienzo de la contienda civil española, une fuerzas con Mercedes Comaposada  y  Amparo Poch para fundar, dentro de la CNT, la organización “Mujeres Libres”, llegando a contar con 20.000 afiliadas en la zona republicana. La organización se propuso diseñar espacios colectivos que facilitaran el encuentro y la capacitación laboral y educacional de las mujeres de la clase obrera y, además, les proporcionara independencia respecto al resto de organizaciones libertarias regidas por los hombres. Debido a su visión de que la lucha de clases no puede estar por encima de la emancipación de las mujeres y que la verdadera lucha empieza en la propia casa, se ganó el descrédito y las descalificaciones de muchos.

Una vez acabada la guerra y tras su vuelta de Francia se recluyó en otro exilio, esta vez interior. Y aunque en la era franquista se vio obligada a esconder su vida sentimental y sexual “la asunción del lesbianismo por parte de Lucía Sánchez Saornil deviene pionera, ya que la relación sentimental y sexual no normativa que mantuvo con América Barroso, extremadamente libre y visible en ciertos círculos (sobretodo antes de la guerra), se convierte en uno de los primeros testimonios de afirmación de la homosexualidad femenina en España”.4


1 Extracto del poema “Himno de mujeres libres” de Lucía Sanchez Saornil.  
2 “ Lucía Sanchez Saornil. Poeta, periodista y fundadora de mujeres libres”. La Malatesta editorial 2014.
3 Artículo “La cuestión de la mujer en nuestras filas”, Lucía Sanchez Saornil. Solidaridad Obera, núm. septiembre- octubre 1935.
4 Artículo “Lucía Sanchez Saornil, una vida y una obra alternativas a la sociedad de su tiempo”, Luz Sanfeliu Gimeno. Universitat de Valencia.

 

LUCIA SANCHEZ SAORNIL