REFLEXIONES

Acercándose el verano, no es extraño encontrar publicaciones con recomendaciones de libros, pelis, series...que meter en la mochila o que nos acompañen en el periodo estival. Nosotras, más bien, cerramos este curso de encuentro con lo cotidiano hablando de libros, pelis y series con las que tenemos un vínculo afectivo; porque nos han acompañado, sostenido, entretenido, ilusionado...y es desde ahí desde donde se han vuelto especiales.

 
El odio, película francesa

EL ODIO

Muchos recuerdos me trae este relato de Kassovitz transportándome a la década de los 90. La identificación con muchos de los conflictos personales y sociales que la película cuenta y muestra a ritmo de una banda sonora que no parábamos de escuchar, el sentimiento de lealtad y conexión nunca explícito y propuesto pero que todos sentíamos y que también nos hacían conectar con Vinz, Said y Hubert.

 

Recuerdo que la energía nos rebosaba juntándonos para verla una y otra vez, hablábamos cuestionando el conformismo de aquellas a las que todo les parecía bien, que la sociedad era perfecta, era justa y que todo se alcanzaba con el esfuerzo personal. Y qué decir del poder, de la autoridad, aquella con la que por edad y otros motivos mas obvios rechazábamos.

 

Siento que la energía ya no es la misma, no sé si eso sería posible hoy bajo alguna circunstancia, pero sigo manteniendo la misma mirada y análisis del eje central de aquella película que nos fusionaba con aquellos personajes y los espacios por donde se movían.

Fredie

 
Tatuaje de la serie de televisión "Se ha Escrito un Crimen"

SE HA ESCRITO UN CRIMEN

La serie que más me ha marcado en mi vida y que sigo disfrutando cada vez que me cruzo con un capítulo o que me pongo un DVD de la colección completa que atesoro en la estantería, es "Se ha escrito un crimen". Maravilla de las maravillas, jajajaja.

 

Adoro a Jessica Fletcher, su ingenio, su saber estar, su manera de entender la vida y las relaciones. Es verdad que el paso del tiempo ha dejado al descubierto algunas lagunillas pero sigue siendo una mujer extraordinaria. Una mujer adulta, inteligente, sin pareja (viuda), ni hijos, con grandes amigos y, también, amigas, capaz de compatibilizar la vida del pueblo con un trabajo que le encanta y le permite recorrer mundo, que no se deja engatusar, ni por las buenas, ni por las malas. Vamos, todo un ejemplo a seguir, que además dedica su tiempo a resolver misterios mientras disfruta de los grandes y pequeños placeres de la vida.

Silvia Altolaguirre Soler

 
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100 AÑOS DE SOLEDAD

Fue uno de los libros de obligada lectura cuando cursaba 3º o 4º de la ESO; en estos casos de lectura forzosa, muchas veces los libros ya me entraban mal desde el principio, pero este me encantó. Ni siquiera recuerdo demasiados detalles. Quizás me sorprendería para bien o mal si volviera a leerlo, pero del momento en que lo leí, con unos 15 años de edad, recuerdo sobre todo tres cosas:

Por un lado, el descubrir el realismo mágico, esa manera en que un relato narra experiencias y sentimientos tan reales a través de imágenes tan surrealistas y preciosas. Por otro, el compartir una historia con compis del instituto y amigas, cuidando cada mañana al llegar a clase de no hacer spoilers, pero emocionadas de llegar al mismo punto del libro para poder compartirlo. Y por último, por ser una de las primeras experiencias en que fui consciente de lo delicioso que es cuando un libro tiene la capacidad de alejarte por un rato de tu vida y llevarte a un espacio y un tiempo diferentes. No tantos lo han conseguido de una forma tan potente y por eso lo recuerdo con mucho cariño. 

Esther Pérez Migueláñez

 
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EDUARDO MANOSTIJERAS

Aún recuerdo como si fuera hoy, el olor a palomitas y la sala de los multicines Iviasa de Móstoles donde me llevo mi madre y hermano a ver Eduardo Manostijeras junto a mi mejor amiga de la infancia, la cual aún conservo.

 

Después de este día se hizo tradición el juntarnos para verla siempre que la repusieran en la tele. Gracias a ella descubrí al que sería uno de mis directores favoritos. Y el primer de los  múltiples títulos de películas que formaran parte de mi biografía.

En ella encontré los ingredientes necesarios que me transportaron a un mundo de fantasía; los principales protagonistas y sus estilismos, las casas, los peinados, las ropas, los colores  y la primera historia de amor como me gustaba decir del “Bueno” (otro comparable el de Morticia y Gómez Addams).

 

Todo ocurre cuando  una anciana la noche de navidad durante una nevada le cuenta su nieta la historia de Eduardo Manostijeras. Una historia de amor en diferentes niveles. El amor de un inventor que crea a Eduardo (Johnny Deep), pero fallece antes de terminar su obra, quedándole por manos cuchillas. 

 

El amor que Eduardo siente por Kim (Winona Ryder) la hija de la mujer que le encuentra. Sufre situaciones de abuso y engaño debido a su inocencia, es  rechazado, expulsado y perseguido al considerarle peligroso. Celos y difamación al ser amado por la protagonista y miedo por parte de Eduardo al sentir que puede herirla. 

 

Historia de amor donde las haya que cada vez que la veo hace que pase por las emociones más agridulces. Y que da un significado mágico y fantástico a las nevadas y como se producen.

Laura